Simplemente, domingo

Una mañana de invierno,

una bata violeta,

pelo larguísimo y rizado,

olor a mandarinas y calabazas,

inocencia.

Hacía mucho sol pero un viento helado ganaba la partida,

suelo frío,

hojas llenas de ilustraciones,

rotuladores de colores,

dedos manchados de tinta,

esperando noticias de un viejo amor,

almuerzo en familia,

amor,

documental de fondo,

… y en mi cabeza mil historias, que más tarde, cuando estallaba la tormenta, plasmaba con dudosos dibujos pero con determinación, deseando de contar mi historia.

No recuerdo miedo a nada, solo recuerdo paz, tranquilidad, ilusión por lo que estaba haciendo, entorno lleno de amor y una atmósfera que me chiflaba.

Tenía 12 años.

A día de hoy, cada vez que veo los rayos del sol despidiéndose del muro de la casa vecina, me recuerdan que un día estalló una tormenta cerca de aquí y que cuando me desperté de la siesta, volvía a lucir el sol de nuevo.

lluvia-con-sol

2 comentarios sobre “Simplemente, domingo

  1. Si la foto es de la casa de tu vecina, dime donde es que me voy a vivir allí.

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