Hoy va a ser un gran día

Abres la persiana. Llueve. Abres la ventana. Hace frío. La vuelves a cerrar, coges el paraguas y sales de casa.

La vecina del quinto te saluda mientras se arropa con las solapas de su bata colorida, tú le sonríes, le deseas un buen día y continúas tu camino.

Sales del bloque y  miras alrededor. Un panorama desolador se tiende ante ti. Miles de personas corren retrasadas por la lluvia bajo sus enormes paraguas que hacen las veces de pantallas tridimensionales, donde no ves ni oyes nada, solo sabes que llevas prisa y que te estás manchando los zapatos nuevos.

Miras tu propio paraguas y acto seguido te lo metes en la mochila. Comienzas a andar por la calle entre la marabunta de sombrillas de colores lúgubres, mientras que las gotas de lluvia van mojándote y calándote lentamente. La gente no te mira, nadie sabe que estás ahí.

Entras al super y recorres las estanterías observando todos los productos. No has hecho lista, no te hace falta, compras lo que te apetece.

Corres a trote ligero en busca del carrito y es entonces cuando llega a tus oídos la música de fondo que ponen en todos los supermercados, esa música que nadie oye… pero tú reconoces este tema.

De repente, como si te dieras cuenta de algo, te paras en seco.

   Hace mucho que no oía esta canción, piensas.

Continuas andando y poco a poco, el piano se va a introduciendo en tu cabeza y das una vuelta sobre ti mismo, notas como la batería penetra entre tus venas y mueves los brazos efusivamente. Alcanzas a oír el ritmo pausado del bajo que hace que te dobles sobre la cintura y lo sientas entre tus manos y por fin, llega el solo de guitarra y tú lo gozas y lo vives junto a la sección del agua…

Estás tan metido en el papel que no te has dado cuenta de que hay un señor mirándote. Un señor, con uniforme de reponedor, que te apuñala con sus ojos en una mueca de asombro. Tú también te percatas de su presencia y dejas de actuar lentamente, le sonríes y sigues tu camino hacia los carritos tarareando alegremente la melodía.

Hoy va a ser un gran día…—susurras a la nada.

Atrás, el señor aún te mira con los ojos fuera de las órbitas.

SingingLantaarnpaal2

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