La Ruta de la Navidad (1º Fiesta Real del Frío)

Os voy a contar una historia. Bueno, es como una especie de anécdota, no sé. Me pasó hace unos días, en un viaje que suelo hacer cada año, en esta fecha. Resulta que en las Reales Fiestas del Frío, tengo una ruta galáctica que recorrer. Todos los años es la misma: paso del planeta A al B, giro interestelar evitando un cinturón de asteroides y ruta directa hacia un agujero de gusano que nos conecta a la nave nodriza directamente con todas las rutas realizadas en cada año terrestre y segundo interestelar.

En este recorrido me paro en cada hogar a recoger un puñadito de ilusiones, otro tanto de sueños y algún que otro drama. El drama es como el carbón en la Tierra, solo que no es de los niños que se portan mal, si no de los niños con los cuales se han portado mal y ahora esos niños se portan mal también. La vida en la galaxia, compañeros.

El asunto en cuestión es que me desvié. ¿Que por qué? Pues mira porque hay turbulencias que me hacían sentir tan mal en ese camino cada año que allá por el verano terrestre decidimos cambiar la ruta Caroline y yo. Nos sentamos con nuestros buenos planos de lo que conocemos en todo el fondo de microondas y adelante con el plan.

Entonces claro, ahora la ruta de cada año era completamente diferente: paso del planeta A al B y cuidado ahora porque tenemos que atravesar el cinturón entero de asteroides. Nos chocamos con algún que otro cometa, no pasa nada. El camino está lleno de pedrolos gigantes incandescentes. El equivalente en la Tierra oí que los llamaban algo así como “gilipollas”, que no sé lo que son pero muy bien no suena. Y ahora, conforme salimos de del laberinto de piedras heladas en llamas, tenemos que ir directamente a…

Pues eso, ¿a donde?

Como ya he dicho Caroline y yo trazamos la ruta, pero todos sabemos que el espacio es… impredecible. Como las tormentas en verano, sí. Sé que lo estabas pensando. Y con la mochila cargada de ilusiones, sueños y algún que otro drama entonces vi una cosa que no esperaba ver esta noche. En esta galaxia. En este año terrestre.

Ese algo era la Brecha. La Brecha Ancestral Iluminada.

Seguro que más de uno ha pensado en el Paraíso o en Dios en este momento. Porque, ¿qué puede significar una Brecha Ancestral Iluminada No Identificada (una BAINI) en mitad del cosmos? Pues yo no lo sabía pero pacté con Caroline que había que trazar la nueva ruta bajo cualquier concepto. Y si la nueva ruta tenía este momento tan legendario…¡Era momento de entrar en la BAINI!

¿Qué?

¡Ah…! Claro, que queréis que os cuente qué pasó. Sí, claro, es que veréis, hoy es Navidad (la 1º de las Reales Fiestas del Frío) y tengo que seguir repartiendo por otros lugares eso que ya recogí que era ilusión, sueños y algún que otro drama (no soy Santa Claus, lo juro).

Os lo sigo contando en breve en tiempo terrestre, ¿vale?

Las rutas están hechas para recorrerlas, con gilipollas o sin ellos, ¡yuhu!

No sé si he escrito bien eso de gilipollas, estoy aprendiendo, perdonadme.

¡Os voy contando!

Antes de entrar en la BAINI le eché una súper foto porque quiero ser Instagramer.

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