De cómo usar bien el combustible

¿Sabéis lo que pasa cuando Caroline y yo caemos en un remolino? Os hemos contado el miedo que nos dan y todo esto, pero… ¿alguna vez nos hemos parado a contar por qué?

Cuando caemos en un remolino Caroline deja de funcionar. Se apaga. Se rompe. Para mi es como si se muriera. 

Casi todos saben las consecuencias tan dolorosas y peligrosas que esto entraña. Que tu nave se rompa en mitad de un remolino espacial es quizás una de las experiencias más dolorosas que existen en el espacio.

Navegas sola en una espiral de confusión lo suficientemente grande como para creer que tu nave se murió, que tú vas a morir y que incluso el universo no existe. Cuando tu nave ya no funciona, la realidad deja de de tener sentido.

Supimos tiempo atrás es que los remolinos son imposibles de predecir. Hay fenómenos espaciales que no podemos controlar que van a hacer que estos aparezcan y, aún así, tenemos que seguir navegando por las rutas espaciales que esta aventura nos tiende. 

 

Los remolinos seguirán existiendo y nosotros deberíamos poder defendernos.

 

La mala noticia que averiguamos, además de esa, es que el tiempo de recuperación tras salir de remolino era demasiado grande, con lo cual más de la mitad del espacio-tiempo nos lo pasábamos cuidando aspectos internos de la nave que necesitaban ser reparados después de la rotura. Era vivir y viajar para sufrir y recuperar. El tiempo dedicado al disfrute espacial y cósmico era altamente pequeño. Me preocupaba que mi calidad de vida y la de mi nave fuera la que no nos correspondía… de hecho no lo era para nada. Eso sí que es una realidad.

Descubrimos el patrón en la última aventura, ¿lo recordáis? El patrón no es más que un combustible especial. Un combustible capaz de hacer que la nave no se rompiera en cada remolino. Conocía ese combustible desde hace mucho. Caroline y yo somos muy puristas a veces y decidimos no recurrir a este recurso antes porque nos daba miedo. Había gente en el Planeta Natal que había hecho un muy mal uso de este tipo de combustibles espaciales. Combustibles que hacen que el dolor desaparezca, y plin: dejas de aprender.

Aquí ya todos hemos aprendido lo importante que es el dolor y para lo que sirve, que desapareciera me parecía una idea terrible y aberrante. Pero el dolor que provocan los remolinos no es real.

 

No existes, no existes, no existes, no existes, no existes, no existes, no existes, no existes… 

 

Es por ello que llevamos un tiempo usando este nuevo combustible. Exponerse a situaciones nuevas nos lleva a tolerar mejor la incertidumbre y aunque el espacio sea un lugar hostil (y precioso), al menos el interior de nuestra nave debería ser una zona segura, es decir, no tener miedo a que se apague y nos deje colgados en mitad del vacío. 

 

La nave y tú sois un equipo. Ella cuida de tí y tú de ella, comandante. 

 

En esas estamos llenándonos de placer, de primavera y de la vida cósmica que nos merecemos.

Por ahora hemos visto remolinos, sí. Ninguno, con este combustible, capaz de tumbar a mi Caroline. Vamos bien. Me encanta el interior de mi nave y como esta me está cuidando.

 

Cambio y corto.

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¿Ves aquello de allí, Caroline? Es el infinito. Sujétate, compi.