De cómo arreglar lo incosolable

Llevo muchos lustros quizás hablando de Capitanes increíbles que me han influido en mi día a día por el espacio. 

Llevo muchos lustros que no hablo de mí.

Llevo muchos lustros que no son lustros, ni en la Tierra ni en ningún sitio.

Hace una semana que se encendió una alarmita en el panel de control. Ayer encontré la fuga.

Estaba en una de las partes más añejas de Caroline. De las primeras que construimos. 

Hice un consenso y arreglamos momentáneamente la fuga. Es una herida antigua. 

Una BAINI se abrió en algún sitio, muy cerca del cosmos paralelo que atravesamos. 

Una BAINI muy nuestra, ¿no?

Para que os hagáis una idea, a pesar del combustible, estos días hemos estado dando vueltas alrededor de un remolino. No hemos entrado de lleno, pero la nave no está equilibrada.

Ay, que ver, ¿eh? Que una pasa de estar dando paseos de ensueño por las nubes de purpurina galácticas y de repente, una fuga antigua te hace virar la nave hacia lo que más miedo te da.

Hacia la soledad de un espacio siempre vacío. Inconsolable.

Esta parte se ha roto porque su función defensiva no se está realizando y ha petado. ¿Solución?

Quizás darle a esa parte otra función en la nave parecida. No la misma porque si se ha roto es porque no servía lo que estaba haciendo, pero debemos darle otra función, si no seremos arrastradas al remolino aún con combustible especial para viajeros cósmicos tochos. 

¿Que no baje la guardia? ¿Qué te crees que soy? ¿Un robot? No puedo controlarlo todo.

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