De cómo completarse

Un mes terrestre sin noticias ni de mi ni de Caroline.

Un mes lleno de altibajos y de cambios de rutas constantes. MUY constantes. A casi cada día, o cada segundo, Caroline viraba para una ruta diferente a causa de las alteraciones del espacio. Ha sido una época difícil. 

En estos tiempos, además hemos cambiado gran parte de la tecnología externa de mandos y ahora tenemos un equipo muy mejorado, menos carga en la proa, una capa más resistente y fortificada. Vamos, Caroline 2.0 ó 60.3, vete tú a saber en qué versión andamos ya.

El asunto es que entremedio de tanto desbarajuste, en un viaje al Planeta Natal, nos metimos de lleno en una BAINI, pero de llenísimo. No nos dio mucho miedo porque ahora las BAINIS están como superlejos de hacerle daño al sistema de Caroline. Lo interesante fue que sin quererlo, ni planearlo, en la ruta espacial de ese día nos topamos con una puerta que no habíamos abierto. Una puerta que estaba cerrada desde hacía muchas generaciones. Mi tía me ayudó a abrirla. Mi madre y mi abuela, la gran Yaya Centenaria, también me ayudaron. Ya os digo: ninguna de nosotras tenía planeado abrir esa puerta en ese momento ni en ese espacio.

A veces las cosas pasan y ya está.

Una vez, la Capitana ASG, me dijo que no había nada más bello que caminar por un valle y ver correr hacia ti, en el ocaso, a otra persona que estaba dispuesta a entregarse de lleno. Expuesta. Libre.

Pues esto fue algo así, la verdad.

El tiempo y el espacio se detuvieron en un solo instante para el resto de la eternidad.

El secreto de la familia, el origen, se destapó frente a todas, pero sobre todo, frente a mí. La Capitana más inexperta y más joven de esa extirpe. Algunas me solían decir «tú nos salvarás a todos». Ni os cuento lo que me agobiaba esa frase.

Ahora sé que no tengo que salvar a nadie. Solo me tengo que salvar a mí y a mi camino. Lo único de lo que estoy dispuesta a hacerme cargo, externo a mí en esta etapa, es de un bebé gato espacial.

Ahora puedo aprender de los fallos de mis generaciones pasadas y también tenerlas como ejemplo, claro. Mis bisabuelos eran la leche. Es por eso que, ahora más que nunca, no voy a soportar ninguna carga que no quiera soportar. Ninguna.

Y sí, estaré en el valle que me comentaba la Capitana ASG hace ya muchos años terrestres, a ver cuantos somos capaces de tirarnos colina abajo para comernos el suelo o lo que sea que haya después.

Así que eso es lo que pasó…

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