Consejillos a navegantes

Este apartado irá dedicado a aquellas personas, animales, plantas, aliens o cualquier otra forma de vida en el cosmos, interesada en ahondar y ampliar los conocimientos básicos del manual de instrucciones básico de su nave. Esta información es absolutamente y ridículamente genérica, es decir, si la nave te da problemas o quieres saber mejor cómo funciona acude a un profesional intergaláctico. Lo importante es que hayas llegado hasta aquí, Comandante. ¡Suertecita!

 

¿Qué hacer en caso de… ser hipersensible?

 

Hay naves que son más delicadas o hiperestésicas (si eres de ese planeta en el que todo el mundo habla con un nivel C2) y eso no es malo ni bueno pero hay que tenerlo MUY presente. Una nave hipersensible no puede reaccionar ni comunicarse igual que una nave típica estándar o una navecita entrañable de prácticas. Es por ello que si notas que tu nave siente más la presencia de los agujeros negros a miles de años luz o simplemente se achicharra con los rayos estelares fortuitos del fondo de microondas, estos consejillos te ahorran el sustillo:

 

1- Asúmelo. No pasa nada. El universo sigue.

2- Pinta tu nave de tu color favorito, ponle tu música especial y haceros un té. ¡Sed únicos!

3- Dile lo importante que es para ti siempre que lo sientas.

4- Si vais a pasar por una travesía compleja, ¡protegeros!

5- Compra cosas suaves.

6- No te pases con el picante.

7- Las épocas difíciles serán muy intensas. El autocuidado de la nave es realmente importante en estos momentos, hay que activar un protocolo especial y ponerse en hibernación un tiempecillo antes de volver a pilotar. Hay que respetar los tiempos.

8- Los viajes en naves hipersensibles son una pasada. Alégrate de tener en tu poder un aliado tan potente. Las luces son más brillantes y las victorias son más felices. Pero sobretodo, cuídala muy bien.

9- Si no has leído el “cuidala muy bien” del punto 8, te lo volveré a poner en el punto 10 de forma aislada para que el mensaje llegue correctamente a tu nave, sin interferencias.

10- ¡Cuídala muy bien!

 

¿Qué hacer en caso de… tener obsesiones?

 

Muchas veces ocurre que la disposición interna de la nave tiene que ocuparse de algo pendiente o de algo que pasó y que adolece a la nave por dentro. Esto hace que la nave gaste más energía, como si tuviese una fuga. La nave puede llegar incluso a pararse o quedarse flotando a la deriva, completamente perdida. Las obsesiones son eso que tapa la fuga para que no la podamos ver porque la inteligencia de la nave es tan superior y su procesamiento es tan veloz, que por mucho que queramos, las obsesiones taparán a los verdaderos obstáculos internos.

Entonces, ¿cómo podemos diferenciar las obsesiones del dolor real? Porque las obsesiones parecen tan reales… ¡Y duelen de verdad!

Con mucho entrenamiento y siendo un auténtico Capitán experimentado. 

Por el espacio se habla de “los trapos enganchados a la ventana” (De cómo salir del remolino) o incluso de “hilos rojos asfixiantes”. La clave está en pasar el dolor.

 

1- Pregúntate qué pasa y para la nave.

2- Ponte en hibernación en tu planeta o asteroide favorito. Tiene que ser un lugar seguro.

3- Avisa a tus compañeros de tripulación o naves vecinas de que estás intentando encontrar una anomalía en tu nave, puede incluso que puedan ayudarte.

4- Aunque tus compañeros y vecinos te ayuden, tú eres la única persona que puede entrar al interior de tu nave. Coge una linterna y también coge oxígeno.

5- Pasea por las entrañas de tu nave.

6- Mientras que sigues el paso 5, trátala con cariño. Tu nave realmente te está protegiendo del dolor a ti, pero la nave tiene que entender que sois un equipo.

7- Si has superado este paso, ¡enhorabuena! Y si has encontrado el obstáculo interno ponte en contacto con tu terapeuta galáctico. Si no lo tienes, consigue uno. Y si no puedes/quieres intenta decirle a tu nave lo mucho que la quieres y que aunque eso duela mucho, ahora TÚ eres tienes el mando y puedes intentar protegerla de todo lo que ocurra.

8- Pídele que confíe en ti.

9- Seguid navegando por el cosmos sintiéndoos unos héroes galácticos.

 

¿Qué hacer en caso de… estar triste?

 

Hay veces que la nave pasa por un vórtice o galaxia concreta y se vuelve azul, lenta o incluso se para. El parón o la lentitud y el color azul, junto con secreciones de H2O, (que variarán según el bache espacial) tendrán una duración determinada de entre 1 y 12 días terrestres. Puede haber periodos en los que parezca que todo ha pasado, pero luego vuelvan a recurrir las mismas señales. El H2O proviene directamente del corazón de la nave, no intente limpiarlo o reparar la fuga, simplemente déjelo salir. El agua es muy preciada en el universo. Atención al modus operandi de actuación, puede parecerse en indicios a estar MUY MUY triste (más abajo), pero realmente la forma de tratarlo es completamente diferente.

 

1- Llorar.

2- Irse a hibernar si fuese necesario mientras se llora.

3- Tomar té con pastas y después llorar.

4- Ver películas que puede que hagan llorar.

5- Escuchar canciones que impliquen nostalgia y que hagan llorar también.

6- Pasear lentito y ver atardeceres o paisajes espaciales que hagan llorar de nuevo. Gritar en este punto si fuese necesario.

7- Asegurarnos de haber llorado lo suficiente hasta que llorar otra vez sea como pesado y no apetezca ya. Estar muy pendiente en este paso de las sonrisas y los puntos de luz de tu nave. Eso significará una salida inminente del “estado azul”. Es importante que sean progresivos.

8- Comprobar que no queda más H2O en el corazón de la nave.

9- Continuar la misión por donde la dejamos sintiéndonos aliviados y ligeros de carga.

10- MUY iMPORTANTE. Asegurarnos que de verdad la carga del bache espacial se ha liberado por completo. PELIGRO de acumulación y llevar a la nave a estar MUY MUY triste en otros periodos de exploración espacial que no tengan nada que ver con los baches de las misiones actuales.

 

¿Qué hacer en caso de… estar MUY MUY triste?

 

Huston, tenemos un problema”. Y tanto que sí… Si estás leyendo esto es porque tu nave se ha parado por completo y, o anda flotando a la deriva, o está anclada a un asteroide errante. Puede que ni siquiera sepas donde estés porque sencillamente tu nave está bajo mínimos. Subsiste gracias a los niveles básicos de combustible, ademaś su corazón está lleno de H2O y no tiene forma de evacuarse correctamente porque a su alrededor hay una barrera increíble de basura espacial que incluso te hace muy dificultoso ver el problema a ti como Capitán.

No es estrictamente necesario haber atravesado un bache galáctico.

Tu nave está como muerta o esperando la muerte, y eso es muy peligroso. 

Veamos qué hacer ante esta situación:

 

1-Pide ayuda. Ya sea a tu terapeuta intergaláctico o a tu vecino más cercano en el espacio-tiempo (siempre va a ser mejor la primera opción).

2-Puede que en esta ocasión, dependiendo del nivel de inactividad, necesites suministrar a tu nave algunas curas indicadas por tu terapeuta intergaláctico. Estas curas irán enfocadas a que tu nave pueda al menos arrancar.

3- Si tu nave consigue arrancar de nuevo, asegurarnos de que pueda atravesar sus parajes favoritos, aunque sea lentito.

4- Someter u obligar a tu nave a hacer sus actividades favoritas.

5- Reír mucho.

6- Hacerle sentirse útil y capaz.

7- Hacerle ver que nada es tan oscuro ni dramático. Realmente nada merece que nos pongamos en ese estado, todo es superable y podéis hacer las misiones espaciales juntos como antaño, con cariño y amor.

8- Buscar satisfacción y no perfección. Quitar importancia a la par que la costra de basura espacial que se aloja alrededor de tu nave, vaya desapareciendo lentamente. Esto hará que las conexiones se restablezcan y deje de necesitar curas para volver a ser esa nave lozana que atraviesa el universo infinito, sin miedo y sin H2O acumulándose en su interior.

9- Sentirte un auténtico héroe galáctico.

 

¿Qué hacer en caso de… estar perdido?

 

En algunas ocasiones la nave puede sufrir lo que denominamos un “recalculando ruta…”. Es bastante común que ocurra a menudo. No es nada preocupante ni alarmante, aunque en un primer momento nos parezca una situación caótica, ya que a nadie le gusta quedarse parado en medio del espacio sin saber muy bien qué rumbo tomar y más con el depósito lleno de energía e ilusión, pero chicos, esta es la vida.

Muchas veces tenemos la suerte de TENER OPCIONES y poder elegir entre varios caminos a la vez… o simplemente quieres elegir el mejor camino para ti y tu nave, estáis en vuestro derecho. Para ello, tenéis que valorar qué es lo que queréis en la próxima ruta: tranquilidad, aventura, emoción, asentamiento, seguridad, estabilidad…

En el universo hay tantos caminos como naves y tripulantes, aunque es verdad que en la Historia de la cartografía y caminos espaciales Vol.I se intuye que hay como una especie de cuerdas brillantes que se unen entre sí para formar lo que llamamos “la ruta estrella”. Si estuviésemos en la Tierra, la mayoría de los terrícolas la puntuarían con 5 estrellas en Trip Advisor. Pero que tenga 5 estrellas no significa que sea la mejor ruta para ti en ese instante del espacio-tiempo. No necesitas hacer lo que todas las naves y capitanes suelen hacer. Así que veamos qué podemos hacer para ESCUCHARNOS (a nosotros y a nuestra nave) y ESCOGER la ruta más apropiada:

 

1- Aceptar que tenemos miedo.

2- Desconectar e irse de vacaciones. En Orión hacen unos platos exquisitos y tienen unas playas increíbles. Es carísimo, pero bueno, os lo merecéis.

3- Hablar con muchos tripulantes de tus intereses. A veces hablar de los intereses con otros capitanes, nos hace descubrir qué queremos nosotros. Otros nos pueden dar ideas.

4- Hablar con tu nave en un atardecer bello, en algún punto perdido y decidir qué es lo que ella quiere. Si coincide contigo, ¡genial! Si no, ved cómo podéis llegar a un acuerdo de alguna forma. Recuerda que la nave impera en tu vida y en tu camino, es muy importante que la escuches y que ambos estéis a gusto con la decisión (y por lo tanto, camino) que toméis.

5- Plantar una meta.

6- Comenzar a navegar camino a la meta, olvidándonos de la meta en sí.

7- Disfrutar muchísimo el proceso, respetar los tiempos de dolor y aprender.

8- Cuando acabe de nuevo esa etapa, recalcular ruta de nuevo.

9- IMPORTANTE celebrar los éxitos y evacuar mucho H2O en los fracasos.

 

¿Qué hacer en caso de… sentir nostalgia?

 

Es usual que a veces las naves sientan añoranza de su Planeta Natal o de sus Creadores. Esto acontece en épocas especiales, aniversarios, recuerdos destapados desde el fondo de microondas… hasta aquí todo normal. Pero puede darse el caso de que el sistema de tu nave se quede de alguna forma en este modo automático y los síntomas sean tan leves que apenas nos demos cuenta. Tu nave estará oficialmente nostálgica si lleva demasiado tiempo (al menos dos años terrestres) presentando leve sintomatología azul, lentitud o anhedonia (incapacidad para pasárselo chachi piruli). Veamos qué podemos hacer:

 

1º Cambiar los hábitos de tu nave, right now.

2º Expulsar el H2O que sea necesario en los momentos que se vea oportuno.

2º Escoger rutas espaciales diferentes. Viajar por sitios nuevos.

3º Invitar a tu nave a los tripulantes, ponedla bonita entre todos.

4º Asistir a un par de sesiones con el mecánico espacial de confianza que pueda revisar el interior de la nave para ver si esta está correcta por dentro en sus niveles de liquidillos y cosas.

5º Puede que el mecánico nos mande algún tipo de vitamina para energizarla.

6º Revisar con regularidad el interior del motor para integrar esa sensación de “vacío”.

7º Si no se halla el “vacío” o su nave no lo reconoce, también habría que pensar en acudir a un terapeuta intergaláctico.

8º Invitar a la nave a que se alíe con el “vacío” en el caso de conocerlo o saber donde se encuentra. El universo se compone en gran parte de vacío, no le vamos a hacer el feo ahora, ¿no?

9º Una vez que la nave se empiece a encontrar en sí misma y en su “vacío”, ya puede viajar con regularidad. No es un proceso complicado pero si largo. Paciencia, Capitanes.

 

¿Qué hacer en caso de… querer ayudar a todas las naves de mi alrededor?

 

Acontece que en numerosas ocasiones nuestra nave peca de ser la “Nave Héroe”. Seguramente sea muy preciada por otras naves y otros tripulantes, pero si esto ocurre debemos saber que no es justo ni adecuado para el cuidado personal de nuestra nave. A veces las naves sienten tanto rechazo de su propio sistema, que arreglan otros sistemas para no ocuparse del suyo propio. Veamos cómo podemos resolver este dilemita:

 

1º Si tu nave lleva tiempo desconectada del panel de información interno, es el momento de ver si está correctamente conectado al sistema interior. Es el botón ese naranja de debajo del panel de mandos… ¿lo ves? Vale, pues no seas cochino y pulsalo.

2º Si se ha encendido todo, tranquilo/a, intentemos conservar la calma y no entrar en pánico.

3º Es conveniente realizar esta operación en un sitio apartado, en la paz de la soledad espacial.

4º Pasar un tiempo en hibernación arreglando todos los problemas que tu nave no te ha comunicado.

5º Una vez resueltos todos, o la gran mayoría que puedas resolver, es momento de ver porqué se “desconecta” el panel de control.

6º Si encuentras la avería, ¡genial! Pero si no la encuentras o simplemente no puedes arreglarla porque tu nave no tiene este sistema incorporado, tendrás que estar muy atento al tip siguiente.

7º Si tu nave ayuda a alguna otra nave en un momento determinado, con un problema tal, apúntalo delicadamente en tu “Diario de abordo”. Una vez esté registrado, retírate a la paz espacial para estar a solas con tu nave y comprueba si tu nave presenta ese mismo problema. Seguramente el resultado sea positivo y ahora, lo mismo que habéis ayudado a otras naves, es el momento de ajustar las tuercas de la nuestra.

8º Repetir el proceso hasta que se automatice.

9º Alégrate de tener una nave bondadosa y amable. ¡Pero que no se pase!

 

¿Qué hacer en caso de… no sentir nada?

 

Muchas naves ni siquiera se dan cuenta de los procesos internos o externos que el espacio es capaz de ofrecerles. Esto, como comprenderéis, es bastante grave ya que puede haber una fuga de descompresión en el área 10K48 y nosotros ni siquiera enterarnos. O puede que la nave necesite desalojar mucho H2O porque ha pasado por un bache espacial y no lo ha hecho.

Es el momento de conectarnos con nuestra nave, veamos qué hacer:

 

1º Conectar el panel de control de información general.

2º Si no funciona, es momento de meterse dentro, caja de herramientas en mano, e intentar unir los cables que claramente se han desconectado. No es trabajo del mecánico espacial, es tú trabajo como tripulante, para eso has estudiado la carrera de la vida.

3º Estar muy atento de los procesos externos que desencadenen otros procesos internos en la nave. Si tu nave tiene esta carencia, lo más normal es que intentes suplirla tú, al menos al principio. Es decir, si la nave pasa por un bache espacial y esta no te comunica nada, debemos asegurarnos que todo está bien haciendo una revisión por dentro. Lo más normal es que todos los accidentes y rutas espaciales dejen huella en nuestra nave de alguna forma, así que prepárate para sudar, Teniente.

4º Si realiza esta actividad de recogida de información, te aseguro que tu nave se tornará mucho más confidente contigo y los procesos indicados empezarán a ser notificados en el panel de control. Para que me entiendas, hay que reprogramarlo.

5º No está de más que siempre estés pendiente de tu nave. Se paciente, la vida sintiendo todos los procesos de tu compañero de viaje, es más bonita.

6º Aprender mucho del maravilloso mundo de sentir.

7º Sed felices de vivir y poder sentir en el ahora.

 

¿Qué hacer en caso de…tener una nave muy rápida?

 

Vaya pasada, ¿verdad? Tener una nave rápida en muchas ocasiones es divertidísimo. Si nos remitimos a “¿qué hacer si tenemos una nave hipersensible?” nos resultarán familiares algunas cosas, y es que, son características que suelen ir unidas. Una nave puede ser hipersensible pero no rápida. Pero una nave rápida… ¡también es una nave es hipersensible! Es una nave por encima de la media del resto de naves, es por ello que el principal problema de estas naves tan increíbles es la soledad y el sentimiento de extrañeza o rareza consigo mismas. Hay considerablemente pocas y si es tu caso agárrate, compañero/a que viene un buen cinturón de asteroides:

 

1º Sigue todos los pasos de como cuidar de tu nave hipersensible.

2º Si tu nave se siente mal porque viaja sola, reduce un poquito la marcha para poder ponerle al nivel de las demás naves. A veces es mejor vivir los viajes en compañía.

3º Si puedes correr, corre. Es tu superpoder, úsalo. No le tengas vergüenza.

4º A veces a este tipo de naves les ocurre que necesitan que todo esté ideal y perfecto. Es necesario someter a veces a la nave a equívocos que le afectarán mucho, pero que subirán su nivel de aprendizaje y calidad.

5º Busca naves que también sean muy rápidas. No es difícil encontrarlas. Ellas suelen reconocerse antes que tú, querido tripulante. ¡Saltan chispas espaciales!

6º Lee todo lo que puedas acerca del manual de instrucciones de tu nave. Tienes que reconocer que tu nave es distinta y explicárselo con mimo. Trátala bien. Ser diferente no es malo.

7º Para estar a la altura de tu nave te tengo que comunicar que vas a vivir una experiencia espacial increíble. Así que úsala bien y arranca para vivir aventuras alucinantes.

 

¿Qué hacer en caso de… estar muy enfadado todo el tiempo?

 

Puede pasar que tu nave escoja la ira como sentimiento top. Esto no está del todo mal porque la ira es necesaria para poner límites y hacer saber a los demás que es lo que nos molesta. La ira es defensiva. Nos enfadamos porque algo nos ha herido y los demás deben saberlo. Lo que no mola es cuando la ira ocupa todo el sistema. No lo queremos. No podemos estar defendiendonos todo el rato. Tal y como estáis pensando una nave afectada de ira es una nave que está reaccionando mal al miedo, A veces el miedo a sí misma, es un bucle bastante peligroso. Realmente es una nave asustadiza y una nave, por consiguiente, triste. Pero tranquilos, tripulantes, veamos qué podemos hacer:

 

1º Necesitamos negociar con esa parte enfadada de la nave. Evidentemente está haciendo un trabajo defensivo increíble, pero no demasiado útil para nuestros viajes así que debemos llegar a un acuerdo común entre ambos: la nave y tú, su capitán o capitana.

2º Una vez se llegue a un acuerdo debemos estar muy pendientes de lo llamado “termómetro de la ira”. Cuando llegue a 8/10 debemos intentar bajarlo y que no suba. Si la situación se nos va de las manos debemos huir. Una buena retirada a tiempo es una victoria, tripulantes. No queremos hacernos daño ni hacerle daño a nadie.

3º Reflexionar con la nave en un punto seguro del cosmos para llegar a un acuerdo: ¿qué es lo que nos detona ira? Aquí pueden ocurrir dos cosas; descubrir que la situación nos sigue produciendo enfado o que, por el contrario, nos produce tristeza.

4º Si nos produce enfado, liberarlo todo al espacio. Hay múltiples formas de hacerlo. Gritar es mi favorita. Cuando el termómetro se reduzca al menos a 3/10, entonces debemos volver a la situación que nos provocaba ira y explicarle a la otra nave de forma asertiva (ya veremos este término con más profundidad en futuras entradas) y con paciencia qué es exactamente lo que nos pasa. No vale enfadarse porque ya la nave se ha enfadado antes.

5º Ayuda mucho ponerse en el lugar de la otra nave o darle la vuelta a la situación que sea. Desarrollar empatía siempre es maravilloso.

6º Si nos produce tristeza, liberar H20 y seguir el protocolo de “nave triste” son los primeros pasos. Una vez acabado el proceso, y cuando nuestra nave todavía esté un poquito azul, debemos volver a la situación que nos detonó y seguir el mismo proceso que en el punto 4º.

7º En ambos casos, pide perdón si has causado algún daño.

8º Regular poco a poco la situación estando muy pendientes del “termómetro de la ira”. 

9º Recordad que las emociones tienen cada una su función. Destaparlas o averiguar que están actuando de una forma defectuosa y nociva para los viajes espaciales, es solo el comienzo de la recuperación.

10º Sigue viajando y enfadándote sanamente por el resto del universo. Defiéndete de forma inteligente.

 

¿Qué hacer en caso de… sentir ansiedad?

 

Esta parece ser la afección favorita de los aventureros espaciales. Chispazos increíbles que se suceden unos a otros bajo el motor interno de tu nave. Suspirando. Reventando, vaya. Mal asunto. Hay situaciones estresantes sin duda y dependiendo de la personalidad y el crecimiento que ha tenido nuestra nave, dependerá de cómo esta afronte las diferentes coyunturas que nos plantea el espacio. 

Puede ser que nuestra nave sufra estrés en un momento dado, que sus circuitos estén al límite y sus funciones se vean tensas como Neil Armstrong y su equipo atravesando por primera vez la atmósfera terrestre hacia el espacio en el Apolo 11. Sí, eso ocurre y nadie puede evitarlo. La ansiedad son un conjunto de situaciones estresantes mal llevadas. La ansiedad es un estilo de vida. Si estás leyendo esto es porque ni a tu nave ni a ti os gusta ese estilito de vida tan peculiar y queréis cambiarlo. Menos mal:

 

1º Pide ayuda. A tus amigos tripulantes, a tu familia galáctica en general, a profesionales intergalácticos… a quién sea. Cuando estamos en modo ansiedad on, cualquier cosa, por pequeña que sea, puede establecer un límite muy fino entre poder hacer algo a gusto o reventar.

2º Si tu nave tiene ataques de pánico constantes que estás pudiendo ver registrados en tu panel de control de acceso a las averías internas, no los obvies. Apártate en un sitio seguro, y si puedes, echa un vistazo por dentro. Mira qué cable está circuiteando o qué sistema no funciona bien.¿Qué es lo que preocupa a tu nave? ¿Por qué le preocupa?

3º La ansiedad se produce, normalmente, por un sistema de creencias que rondan los entresijos de tu nave. Es menester cambiarlos para poder viajar a gusto, es por ello que te aconsejamos encarecidamente que acudas a un profesional intergaláctico.

4º Si desgraciadamente no tienes esa posibilidad, el kit básico de supervivencia consiste en: aprender a respirar, mantener a tu nave en forma, tú como tripulante estar muy en forma también, informarte de estilos de vida saludables para ti y tu nave, rodearte de viajeros sanos y capaces (lo malo se pega, pero lo bueno también) y por supuesto, contar siempre con las personas que puedan ayudarte. La soledad no es un plato de buen gusto y menos en el espacio exterior.

5º Recuerda: la ansiedad es miedo. Es solo miedo, no es real. Probablemente tu nave no esté reaccionando a averías reales, solo está muy asustada. Eso no significa que los cables no chispeen, claro que lo hacen. Tu nave solo está asustada de algo que pueda ocurrir en viajes futuros. Hay que darle amor, comprensión y sobretodo HERRAMIENTAS Y APOYO para superar adversidades Necesitamos una nave fuerte y arrecha.

5º Una vez que has podido valerte de estas herramientas para tu nave y tu nave las aplique en los viajes, acompañada de tu maravillosa intervención como tripulante, los viajes serán menos tortuosos y más rápidos.

6º El miedo puede ser muy peligroso así que es mejor hacerle frente en una situación como esta. ¡Ánimo, tripulantes!