La noche lucía oscura, sin luna, con muchos luceros diminutos por Norte. Hacía tanto que no hollaba aquellas tierras, tanto  tantísimo, que ya nada era igual. La casa, era lo único que mantenía su esencia. Me acurruqué en las escaleras del porche y miré hacia arriba como solía hacer en las noches de verano de … Continuar leyendo